OPSAL sigue creciendo. Celebramos la incorporación de Patricia Marconi Doctora en Biología y presidenta del consejo de administración de Fundación Yuchan (un acrónimo de las tres ecoregiones donde trabajan: Yungas, Chaco y Andes), en la provincia de Catamarca, en Argentina.

La vinculación de Patricia con los humedales viene por su trabajo de observación de los flamencos altoandinos: la parina grande y parina chica – o flamenco andino y flamenco puna- en los humedales del altiplano de Argentina, Bolivia, Chile y Perú, con una visión integrada- “porque ambiente natural y los sistemas sociales que ahí existen, las comunidades que ahí se desarrollan, constituyen una unidad… la hemos percibido siempre como una ‘unidad sin fronteras’”, explica.

Marconi trabaja desde 1996 en una red técnica internacional, formada por investigadores, administradores de áreas protegidas, especialistas en conservación y uso Sustentable desde una primera reunión que fue en San Pedro Atacama, en Chile.

“Luego seguimos trabajando juntos en el monitoreo de condiciones ecológicas de humedales altoandinos y utilizando estas dos especies de flamencos como especies emblemáticas, y lo que notamos es que teníamos muchas condiciones en común, tanto naturales como culturales y también amenazas en común, y una de esas amenazas era la forma en que se desarrollaba la minería”, dice.

En ese sentido, con su fundación empezaron a pensar y diseñar distintas herramientas para reducir los impactos mineros, para zonificar y poner en resguardo esos sitos prioritarios

para la conservación, ya sea por sus valores destacados, únicos, como por su extrema fragilidad.

“Y en relación también a la ocupación humana y decisión de comunidades locales en cuanto a su elección de qué actividades desarrollar en los humedales altoandinos, que son oasis donde se concentran la mayor parte de la biodiversidad y de la actividad humana”, agrega Patricia.

Explica que en los últimos años se ha dado en Argentina el fenómeno de la minería de litio en salmuera. “Vimos avanzar muy rápidamente la exploración en Argentina desde 2016 en adelante, con el auge de la industria del litio por un lado y la historia de la transición energética y electromovilidad, y porque en Argentina se dieron condiciones propicias para la instalación de empresas mineras”.

Aparejado a eso, “vimos que existía un marco regulatorio totalmente inadecuado, para empezar, porque estaba pensado para una minería metálica básicamente y no para una

megaminería de agua, como es la minería de litio, e inadecuado también en cuanto a la escala de la intervención, que es una escala muy intensa y alta, y no estaba adecuadamente dimensionada en los EIAs, ni social, ni en la reducción, mitigación de esos impactos y el monitoreo de las actividades” recalca.

INTEGRÁNDOSE AL OPSAL

Patricia se integró al Observatorio hace poco más de un mes.

“Quedé muy contenta porque el clima de respeto, honestidad y generosidad que encontré

fue muy gratificante y además ver que hay una conciencia muy clara de las dificultades que enfrentamos por la asimetría de poder que existe entre las mineras y los Estados de nuestros respectivos países y por el otro lado la academia, la sociedad civil, comunidades locales y pueblos originarios que para empezar tiene un acceso restringido a la información y, en el caso de la academia las organizaciones de la sociedad civil son poco escuchadas y lo mismo, pero en mayor medida las comunidades locales”, explica.

Además, Patricia tiene altas expectativas respecto de lo que puede aportar y lo que se puede alcanzar: favorecer el intercambio recíproco y las acciones hacia visibilizar estas asimetrías, “visibilizar que la historia de las energías verdes no es verde y que, desde la cuna a la tumba, en el caso del litio, la cuna no es verde. No se puede pensar en una transición

energética limpia ni justa a costa de dejar estos territorios sin agua y que se transformen en áreas de sacrificio; por eso nos abocamos a trabajar en comunicar esto, a profundizar el conocimiento,  a compartir distintos mecanismos de comunicación y de participación y estrategias de incidencia hacia los tomadores de decisiones”, indica.

En lo inmediato, Patricia y la fundación Yuchan ayudarán a difundir en la capital de la Provincia de Salta el libro Salares Andinos, Ecología de Saberes por la Protección de Nuestros Salares y Humedales que editó OPSAL, hacer una presentación con público, y además distribuir en bibliotecas las copias impresas del texto.

“Y también difusión de otro documental-cortometraje que se está produciendo sobre el Salar de Maricunga. La coincidencia de mecanismos de avance sobre los territorios es notable: no por nada estas empresas son multinacionales. Así que creo que lo que tenemos que hacer nosotros es coordinar nuestros esfuerzos y OPSAL es una muy buena plataforma”, concluye Patricia.

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